El apartamento de Jasiri estaba en penumbras cuando llegó. Cerró la puerta con un suave clic y soltó un largo suspiro, sintiendo el peso del día acumulado en sus hombros. La agotadora jornada en el estudio, los rumores que seguían circulando y las emociones a flor de piel la tenían al borde de un colapso. Estaba tan cansada, tanto física como emocionalmente, que la tentación de abrir una botella de vino y perderse en el olvido líquido cruzó por su cabeza. Pero lo descartó casi de inmediato; lo