Capítulo 18 - Tan malditamente solo.
꧁ ALEJANDRO꧂
La vi alejarse por el pasillo, y no pude hacer nada. No porque no quisiera —aunque aún no entiendo por qué quería ir trás ella—, sino porque no podía. Era como si mi propio cuerpo se negara a obedecerme.
El primer impulso me quemó por dentro: seguirla, detenerla antes de que cerrara esa puerta y decirle cualquier cosa, lo que fuera, solo para obligarla a mirarme a los ojos por unos segundos. Pero me quedé allí, inmóvil, como si mis propios pies hubieran decidido traicionarme.
—¿Qué