꧁ SCOTT꧂
Levanté la mirada y la vi. Sus ojos… Dios, sus ojos. Por un instante, el mundo desapareció a nuestro alrededor. No había escalera, ni luz tenue, ni el leve sonido de la casa; solo ella y esa mirada que me había estado perseguiendo en mis sueños más secretos.
Subí el último escalón y la vi paralizada. Su sorpresa era tangible, pero no era solo sorpresa: había algo más en su mirada, algo indeciso, casi conflictivo. No estaba segura de si quería verme allí. Quizás sabía que Alejandro esta