El sonido de la notificación interrumpió el silencio de la casa.
Isabel estaba sentada en el sofa de la sala con Luna en brazos, observando cómo la niña dormía con esa paz que a ella le parecía casi ofensiva frente al caos que llevaba dentro. Durante unos segundos dudó en mirar el teléfono. Últimamente cualquier notificación se sentía como una amenaza.
Abrió el correo.
El asunto era claro.
Nueva fecha de audiencia.
Sus ojos recorrieron el mensaje con lentitud.
Dos semanas.
En catorce días tendr