꧁ ISABEL ꧂
Escuché el sonido de la cerradura, pero la sensación de estar atrapada, encerrada en esa casa, con todo lo que había sucedido, me envolvía como una sombra pesada. Mi respiración era entrecortada, y las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos, desbordando el control que había intentado mantener.
«¿Por qué no puedo dejarlo ir?» La pregunta se repetía, una y otra vez, martillando mi mente. Me quedé allí, inmóvil, con la espalda apoyada contra la puerta, sintiendo el peso de todo lo