#50:

La rubia que había estado agarrada de él, palideció y lo soltó en cuanto oyó las palabras de Aiko

Él se limitó a recorrerla con la mirada. Había una advertencia muy clara en esos ojos oscuros, pero ella no pensaba dejarse intimidar por él.

La brisa marina había conseguido afectarla y en esos momentos se sentía como era la noche, imprudente y seductora al mismo tiempo, capaz de cualquier cosa.

Tampoco ayudaba que hubiera visto cómo Hiro había mirado y casi babesfo por esa otra mujer.

Durante
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