El vio que ella estaba pálida y le gustó mucho verla así. La verdad era que quería hacerle daño y le encantó ver que lo estaba consiguiendo. Después de tanto tiempo de sentir nada, se sintió como si por fin volviera a llevar las riendas de su vida y hubiera alcanzado el equilibrio que tanto había echado en falta.
—Quiero asegurarme de que te estoy entendiendo —susurró ella—. Estoy aquí, delante de ti. Acabo de decirte que nuestra separación se basó en una horrible mentira que te dije y de repen