Unos días más tarde
Salvatore Gianluca
Tentado por los incontables mensajes de Violetta y nuestro intercambio de sentimientos, su padre finalmente había decidido darme su bendición para casarme con ella.
Aunque mi corazón seguía sumido en un duelo desgarrador por mis pérdidas, necesitaba una escapatoria, una salida que me arrancara de este maldito infierno que consumía cada fibra de mi ser. Mi imponente figura comenzaba a desmoronarse, y mis ganas de vivir estaban al borde de la extinción. Pero