Aylin entró al comedor con una mano en la cadera, caminando ligeramente encorvada y su modo de andar no pasó desapercibido para Chris y para Damián.
Como si se estuvieran leyendo los pensamientos, Chris apretó sus labios formando una línea recta, mientras que Damián le guiñaba un ojo, creando una mueca que hizo que el niño no pudiera contener la risa y ambos estallaron en carcajadas.
—Mi mamá parece una ancianita andando de ese modo—, musitó el niño entre risas, y Helen se unió al coro, riend