Antes de irme. Me despido.
En ese momento, en Aylin todos los demonios se despertaron y sintiendo una mezcla de decepción e ira, le volvió a dar otra bofetada, haciendo que la cabeza le girara hacia un lado; sin embargo, Damián no se inmutó y, manteniendo su agarre, la atrajo aún más hacia él, provocando que sus labios se encontraran una vez más, pero sin besarla, solo mantenía los labios entreabiertos, creando una tensión eléctrica entre ambos.
Aylin, sintiendo rabia y deseo, intentó soltarse, pero él la mantenía tan c