Una responsabilidad que no era mía.
Lara observaba en silencio como Mauro levantó a Lorenny con cuidado mientras la misma soltaba quejidos lamentosos.
Ahora su cuerpo inerte y pálido reposaba en el sofá, mientras sus quejas llenaban el aire, siendo una constante y desgarradora melodía que los perturbaba a todos.
Luci la miraba con ojos preocupados, ya que la piel de Lorenny brillaba con un tono enfermizo y pálido, más aún que la de Lara, quien acababa de regresar del hospital.
—Está más descolorida que un papel, ¿qué le habrá pas