27- PADRE SOLTERO. Importarle a alguien.
Albán no la había golpeado, pero no por eso Ana no estaba aterrada. Después de que Ernesto la había dejado con el policía la había agarrado de la mano con tanta fuerza que los dedos le quedaron marcados sobre la piel, la subió al su patrulla y arrancó a toda velocidad en un silencio sepulcral.
Ana no quería hablar, no quería que el hombre se enojara con ella, pero tenía en la frente esa arruga constante que le aterraba tanto.
— Yo no quiero estar contigo — le dijo ella después de un rato armán