NARRA BERENICE
Miré mi celular por… ya ni recuerdo cuantas veces. Emerson estaba tardando más de lo planeado y no había recibido ningún mensaje más de su parte, solo esa contestación que me supo a poco. Estaba comenzando a preocuparme.
Luego esa extraña llamada de Nereida… ¿de qué no me estaba dando cuenta? ¿Qué tenía que ver ella en todo esto?
—¿Pod qué no vienes conmigo mamita? —preguntó la voz de mi pequeño.
—Necesito hacer algunas cosas, cielo. Pero abuelita Veronica te llevará, ¿de acuerdo