NARRA BERENICE
Estábamos en un hermoso clima familiar junto a la familia de Emerson. De verdad que todos eran muy cálidos y amistosos.
Hace unos momentos habíamos terminado de almorzar y comer un delicioso prostre. “Los hombres de la casa” se habían ido a jugar a la pelota en el amplio fondo.
Solté un suspiro de felicidad al ver correr a mi pequeño junto a Emerson de la mano.
Me había decidido y me estaba volviendo a dar una nueva oportunidad al amor. Le había dicho a Emerson que quería empezar