NARRA EMERSON
Feliz, contento, expectante; así estaba me describía ahora mismo. Sin dudarlo le había propuesto a Berenice que vinieran a pasar unos días en mi casa. Ella aceptó, aunque al principio estaba media insegura, luego dio el sí definitivo.
Me sentía feliz al sentir que había más movimiento en mi vacío hogar. Con la presencia de Berenice, Dante y también la de su familia estaba seguro que iba a haber más movimiento y más ruido también.
Esta noche iba a costarme muchísimo pegar un ojo, y