|Capítulo: Almuerzo con sus padres |
¡Demonios! Esto… ¡Esto me sacudía todo!
¡Tres motores!
Mordía mis labios, sintiendo como todo vibraba, mis piernas se retorcían y aquel zumbido removía mis muslos. Solo había dejado unos pocos centímetros dentro de mí y no me atrevía a entrar más, con estos cinco era más que suficiente para empezar o me iba a ganar la emoción.
El movimiento giratorio hizo lo suyo, hundí mi cabeza a la almohada y respiré con profundidad, deshaciéndome de ese gemido que quiso