|Capítulo: A toda costa|
Su pelo causaba cosquilleos en mi hombro, estaba su rostro sobre mi pecho desnudo, podía sentir sobre mi costado derecho su pezón rozarme y sus dedos jugar con mi pecho, el silencio de la noche era agradable, mientras nuestros cuerpos tomaban un descanso y la respiración nuestra se calmaba.
Calma.
Era lo que más podía resaltar de esta relación, sin mencionar lo bien que nos llevábamos ella y yo o lo agradable que era, más… el hecho de que sí le cayó bien a mis padres.
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