Leonard.
Cuando llegamos a la mansión, ayudé a Analisse a subir a su habitación. Estaba temblando, completamente asustada, y yo, sinceramente, hervía por dentro. Lo único que podía pensar era en denunciar a ese tipo. No me cabe la menor duda de que lo haré. No voy a permitir que un maldito ex continúe jodiéndole la existencia a una mujer con la que ya no tiene absolutamente nada.
—Voy a levantar una demanda contra ese tipo —le dije mientras la ayudaba a sentarse en la cama—. No puede volver a a