Analisse
Luego del maravilloso momento que compartí con Leonard, nos duchamos juntos en silencio, entre caricias y miradas que hablaban más que las palabras, él salió primero para ir a su habitación y vestirse. Teníamos que asistir a esa cena que, según su madre, sería “especial” ya que será el dictamen de la herencia de su abuelo. Aunque, claro, en las familias ricas, cualquier cena puede convertirse en un teatro de tensiones. Dios mío, cuántas cosas viven los ricos.
Yo me quedé un momento más