—te tendrás que aguantar— Charlotte se hace a un lado y luego cruza sus piernas
—no me hagas esto, mira como estoy— señala a su miembro erecto
—dices que me amas, entonces te aguantas, ¿Te dejo en casa de Samuel?— Charlotte acomoda el vestido, literalmente está caliente, pero quiere hacerlo sufrir, volverlo poco por ella
—llévame a mi casa, por favor— pide mirando por la ventana
—no es tu casa, recuerda que reclame todos los bienes, te llevaré a casa de Samuel y en la noche nos vemos en el pen