—James, lo prometiste— Charlotte se acerca a él
—estaba aburrido porque nada que se moría— continúa hablando el cabecilla —por más que golpeaba a esa zorra, no se moría, pero claro no me servía que muriera a causa de mis golpes y dar sospecha, y menos envenenarla, así que la ahogue, para poder hacer lo que se me diera la gana con el dinero— lo dijo sin sentir algo de lástima, definitivamente es una hombre sin corazón
—¡Maldito!— James pierde el control —¡Hijo de puta!— abre la puerta y sale en