PVO Samantha
Los invitados comienzan a retirarse poco a poco; mi madre me pidió que permaneciera a su lado hasta despedir el último de ellos. Cuando veo a Emilio acercarse, contengo la respiración, siento las manos heladas y el corazón brinca de emoción, respiro hondo para calmar el torbellino en mi pecho.
—Fue un gusto conocerlas —dice mirando primero a mi madre y después a mí.
—El gusto fue nuestro joven Belmonte —responde mi madre con una sonrisa —espero no eche en saco roto nuestra conver