Por la noche, mi madre está feliz de que haya aceptado la cena con Matías.
—Qué bueno que aceptaste —dice con una emoción contenida —ahora que terminaste con ese mocoso —elevo los ojos al techo.
—Ya regresé con él —afirmo mirando la expresión de molestia en su rostro —y seguiré con él, hasta el final de mi vida…
—Que idiota te vuelves por el sexo que te da ese mocoso —replica mi madre mirándome con indignación —teniendo el verdadero amor frente a ti, a tu compañero, Matías fue tu primer amor,