Hasta ese momento, Marcus no había aparecido. Su desaparición era algo completamente inesperado, ni siquiera Faith lo había anticipado.
Pero todo seguía según lo planeado. Faith mantenía un perfil bajo; ni siquiera respondía a las llamadas ni a los mensajes de Warren.
Lydia no había visitado desde hacía mucho tiempo después de lo último que había hecho. Parecía que estaba tomándose un descanso.
Entonces, de repente, un golpe en la puerta interrumpió el silencio.
—Sarah.
—Señorita.
—Ve a ver qui