Maxwell llamó a las 3 de la madrugada.
Faith contestó antes del segundo timbre.
—Dime.
—La llamada que hizo Marcus —dijo Maxwell—. Fue a un periodista.
—¿Qué periodista?
—Alguien que cubre historias de escándalos. Del tipo que destruye a las personas antes de que puedan defenderse.
—¿Qué le dio?
Maxwell se quedó en silencio un momento.
Faith se incorporó más recta en la cama.
—Maxwell.
—Una carta, señorita Sartini.
—¿Qué carta?
—Escrita por su padre.
—A la ama de llaves.
—Antes de morir.
Faith