Faith no pudo dormir en toda la noche. Todos sus pensamientos estaban en Warren. Se dio vueltas en la cama hasta la mañana siguiente, sin poder sacárselo de la cabeza.
—¿Qué está pasando realmente? —se preguntó a sí misma.
Se levantó y se dirigió al espejo. Tenía ojeras oscuras bajo los ojos.
Se duchó rápidamente, se vistió para ir al trabajo y entonces llamaron a la puerta.
—Señorita, hay alguien aquí que quiere verla.
—¿Quién? —preguntó Faith.
—Creo que se parece a su prometido.
Los ojos de F