Faith durmió cuatro horas.
No había planeado dormir. Había permanecido sentada en el sofá después de que Warren se fuera la noche anterior y cerró los ojos pensando que solo sería un momento. Despertó a las 9 de la mañana con el teléfono sonando.
Miró la pantalla. Era Sarah. Contestó.
—Señorita Sartini.
—Sí.
—El comunicado ha sido compartido más de ochenta mil veces.
Faith se incorporó lentamente y se pasó la mano por la cara.
—Entendido.
—Y los miembros de la junta han estado l