Maxwell envió la alerta el jueves por la mañana.
Faith estaba en una reunión cuando llegó.
Miró su teléfono por debajo de la mesa.
Lo leyó dos veces, luego se disculpó y salió de la sala.
—Maxwell.
—Señorita Sartini.
—Lydia no ha salido del apartamento en dos días.
Faith se quedó callada.
—¿Está bien?
—No podemos confirmarlo desde afuera; Victoria está con ella, pero no hay movimiento, ni visitas, nada de nada.
—Está bien.
—¿Debo hacer algo, señorita?
—No —dijo Faith—. Yo misma me encargaré.
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