Me paro en la cocina, preparando el desayuno para los tres pequeños que están sentados en sus sillas, mirándome con ojos curiosos. Mila está a mi lado, ayudándome a darles de comer. Miro a la niña y sonrío, ella es idéntica a mi hermano Marko, cuando la vi, no tuve dudas de que Mila decía la verdad y los niños se parecen mucho a su madre. Me generan tanta ternura, tanto amor. Los quiero como si fueran mis hijos propios.
Son el legado de mi hermano fallecido, y yo soy el que los va a proteger. M