MILA
Estoy caminando junto a Maximiliano por un sendero abandonado, rodeado de árboles que parecen susurrar secretos en el viento.
La niebla se cierne sobre nosotros, creando un ambiente misterioso y opresivo. Mientras avanzamos, el sonido de los grillos y el crujir de las hojas bajo nuestros pies son los únicos sonidos que rompen el silencio. De repente, Maximiliano se detiene y me mira con una sonrisa enigmática. "
—Vamos, Mila—me dice, tomando mi mano y liderándome hacia un túnel abandonado