MILA
Algo me da en el pecho cuando cierro la puerta detrás de mi y Maximiliano esta con la espalda pegada al cristal, con unos baqueros negros y las manos dentro de los bolsillos. El torso fornido lo tiene descubierto, el cabello le cae a la frente sin fijador y se ve tan atractivo que trago saliva.
—Hola—camino nerviosa y me siento como aquella adolescente a la cual los nervios la atacaba cada que sus ojos la miraban.
—Demoraste —es amable pero lo siento apático, seco conmigo y trago saliva de