— ¿Estás segura? —me pregunta.
— Sí, estoy segura —respondo con firmeza mientras pasea la cabeza de su miembro por mis partes húmedas.
— Si iniciamos, ahora no voy a detenerme —me advierte, su mirada apasionada.
— No quiero que te detengas —digo, mi voz llena de deseo y pasión.
Maximiliano me acaricia la piel, su contacto me hace temblar.
— ¿Estás segura de que estás lista para esto? —me pregunta de nuevo.
— Sí, estoy lista —respondo, mi cuerpo listo para recibirlo.
— Entonces, no te preocupes,