MAXIMILIANO
—Quiero que sepas que eres especial para mí —le digo, mirándola fijamente a los ojos—. Eres diferente a cualquier otra mujer que haya conocido.
Bajo la mano a su coño y siento esa humedad que me baña los dedos.
—¿En qué soy diferente? —pregunta ella, su voz llena de curiosidad y suelto un jadeo cuando atrapo entre mis dedos su clítoris.
Vuelve a jadear y mi polla pulsa con ganas de que la libere y la folle duro como ella se lo merece.
—No soy el tipo de hombre que juega con las emoc