Maddie estaba muy excitada no podía negarlo, en especial cuando Milo, llevó uno de sus pechos a la boca por encima de la ropa, lo deseaba, quería ser suya, y no le importaba nada más.
—Quiero ser tuya justo ahora Milo.
—¿Estás segura? — dijo a punto de venirse de lo excitado que estaba, la deseaba y necesitaba tanto como el aire que respira, pero suponía que estaría cansada por el viaje pero la mujer lo había atacado apenas habían llegado.
—Sí, estoy muy segura.
—Bien, pero quiero que sepas