Madison no podía dejar de llorar, su abuela aún no reaccionaba, de camino al hospital había llamado a su hermana, quién de inmediato le había dicho a Miller que la llevara al hospital.
Cuando llegaron al hospital de inmediato la pasaron para poder hacerle varios análisis. Milo miró a su mujer como lloraba y eso le partió el corazón, por lo que se acercó a ella y la abrazó.
—Amor, se que no puedo pedirte que dejes de llorar o que no te preocupes por Rosa, pero si que tranquilices un poco, porq