Lupe y Gloria me miraban como si fuera lo más extraño del planeta. No sabían que hacer.
—¿Que pasa? —pregunto Luke, llegando a la cocina. Hasta parecía que había venido corriendo. —¿Que tienes? ¿Se metió alguien a la casa? —quiso saber—¿Por qué llora?
—¡Noooo! —seguí haciendo mi berrinche.
—Es que se enteró de que su mayor enemiga esta de regreso.
—¿Quien?
—La señorita Donna Stuart.
—Ya, Amanda, no llores por esa estupidez —Luke me sobó la espalda. —Amanda, tienes que calmarte, recuerda q