—Al parecer si —le dije a Rita. El personal estaba arreglando todo. Mañana la fiesta inicia después de medio día.
—Cuéntame tu, ¿cómo te llevas con el?
—Pésimo. Es un sangrón, un tarado que lo único que hace es molestarme y hacerme salir de mis casillas —le conté, solo hablar de Luke me ponía de malhumor: no servía de nada la sesión de yoga que tuve.
Ella me sonrió.
—¿No hay chispas en el aire?
—¿Que? —me reí—Nunca. Prefiero besar un sapo a que me guste Luke.
—¿De que sapo hablan? —p