Capítulo 91.
Su cuerpo, sus hormonas, todo, absolutamente todo reaccionaba de forma automática y una especie de hormigueo comenzaba a recorrer su piel.
En ese momento, Evan, sin dejar oportunidad a que ella pudiera digerir esto, acerca su rostro y la besa.
El contacto piel con piel, labios contra labios, era una sensación magistral.
Ella no pudo hacer otra cosa más que ceder ante el deseo.
Era como mantequilla bajo el sol, derritiéndose de forma inminente, inevitable y rotundamente gloriosa.
— Esto es maravi