Capítulo 31.
Ahí en medio de la soledad que parecía devorarla, Beca siente como ponen una mano sobre su hombro tratando de consolarla y de eliminar siquiera un poco la desolación que la recorre por completo.
— Beca— la voz profunda sensual y sobre todo delicada del Alfa hace que ella explote sin remedio.
En ese momento la rabia contenida por cada una de esas malditas lunas que había rogado por su amor explotaron dentro de ella.
— ¡¿Qué quieres Declan? ¿Qué quieres ahora?— cuestionaba apretando las quijada