Capítulo 158.
La lengua de Cam sale de entre sus labios y lame de manera sutil y paciente la sangre que corre por su mejilla.
— ¡No! dejame ¡no!
— ¡Por supuesto que no! ¡Tú ya eres mía!— Ruge Cam con todo el poder que le daba ser un alto custodio— y en el instante en que te vi lo supe, nada ni nadie te va a sacar de aquí, pequeña, pequeña conejita— repite Cam con una voz macabra.
Y en ese momento él vuelve zarpas todas las uñas de sus manos.
— Pero ahora vamos a jugar.
— ¡No, no, no!— Grita ella inundan