**ELENA**
Entré en la suite principal sintiendo que el aire se volvía más denso con cada paso. El lujo de la habitación, que antes me parecía sofocante, ahora se sentía como un escenario de guerra silenciosa. Damián cerró la puerta tras de sí y se despojó de la chaqueta del esmoquin, lanzándola sobre una silla con una elegancia despreocupada. Se desabrochó los primeros botones de la camisa, revelando la base de su cuello, y por un segundo me quedé atrapada en la fluidez de sus movimientos.
“Es