**DAMIAN**
Llegamos al puesto de control fronterizo justo antes del amanecer. Las luces fluorescentes iluminaban la carretera, dándole a todo un aspecto irreal y gélido. Sabía que Vargas tendría fotos nuestras en cada terminal, pero los pasaportes que había preparado eran obras maestras de la falsificación.
—Escúchame bien —le dije, deteniendo el coche unos metros antes de la barrera—. Ahora somos los señores Miller. Estamos de luna de miel. Si muestras un solo rastro de miedo o de odio, nos de