**DAMIAN**
Empujé las puertas dobles de la biblioteca con una parsimonia violenta que hizo crujir los apliques de bronce del techo. Venía de los astilleros listo para ordenar un castigo pausado sobre cualquier frecuencia que hubiera osado tocar mis balances, con las pupilas dilatadas por una furia sádica que el sabotaje de Adrián había encendido. Pero la silueta que encontré frente al monitor detuvo el impulso de mis zancadas felinas.
Elena estaba de pie ante la terminal, el vestido esmeralda r