**DAMIAN**
El crujido de la seda imperio contra el cuero de mi sillón presidencial fue un sonido sutil, pero tuvo el impacto de una detonación en la penumbra de mi despacho. Elena no se había quedado en el ala este esperando el veredicto de las patrullas del norte. Al contrario, caminaba por mi territorio con una parsimonia voluntaria que desafiaba cada una de las líneas rígidas de mi control corporativo. El vestido esmeralda que envolvía el relieve sutil de su vientre dejaba a su paso un aroma