**ELENA**
La suite principal se sentía más pequeña, más íntima de lo habitual. Damián se sirvió un whisky doble, pero lo dejó intacto sobre la mesilla. Se quitó la camisa, dejando al descubierto su espalda marcada por la tensión. Me acerqué a él, mis pasos perdidos en la alfombra, y me detuve justo detrás.
—Damián…
—Vete a dormir, Elena. Mañana será un día largo.
—No puedo dormir sabiendo que hay alguien ahí fuera queriendo tu cabeza —me acerqué un poco más, hasta que mi pecho rozó su espalda.