**ADRIAN**
Elena se tensó, y una sutil palidez cubrió sus facciones, seguida de esa náusea contenida que su respiración agitada delataba. Me acerqué un metro más, ignorando el brillo de furia de sus ojos, permitiendo que mi mirada café descendiera con una fijeza absoluta hacia el contorno sutil de su vientre bajo la bata.
—Él vio el vestido corte imperio, Elena —susurré, mi tono bajando a un registro denso, implacable—. Vio cómo protegías tu cuerpo de sus abogados. Cavalli tiene el instinto de