**ELENA**
Los días transcurrían con una cadencia perfecta, casi poética, en las colinas de la ciudad alta. Me encontraba en el invernadero de la mansión, rodeada por el aroma fresco de las orquídeas blancas y la tierra húmeda, mientras las tijeras de plata cortaban los tallos secos con un ritmo monótono. La tía Alicia caminaba a mi lado, tarareando una melodía antigua, deteniéndose de vez en cuando para acomodarme el cabello o dejar una caricia suave en mi hombro.
“Aquí el aire no quema. Aquí l