**DAMIAN**
El rugido del motor del deportivo negro rompió el murmullo de las olas contra los acantilados de la costa. El tablero digital se encendió con una luz azulada, proyectando sobre el parabrisas las coordenadas de la torre de Industrias Cavalli en la ciudad profunda. Ajusté mis guantes de piel fina, sintiendo el volante de cuero bajo mis dedos con una ligereza inusual, casi imperceptible, que atribuí a la humedad que subía del puerto.
“La ciudad nos espera, pero mi mente sigue anclada en