Gianna era un manojo de nervios ahora, porque, aunque la situación le dio un poco de miedo, el Enzo que tenía adelante en este momento la tenía envuelta en una situación demasiado para soportar.
Su mirada no dejaba de recorrerla entera, y aunque el médico le estaba explicando que esto sería muy temporal, y estaba mencionando las fases de los recuerdos, ella ya había dejado de escuchar desde hace rato, cuando él, sentado allí en su camilla, la detallaba todo el tiempo sin pestañear.
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