Enzo se detuvo en la biblioteca principal de la mansión, mientras Ángelo cerró la puerta con seguro, y comenzó a rodearlo con sus pasos.
—Ni siquiera puedo creerlo…
—¿De qué estamos hablando en primer lugar? —preguntó Enzo porque, aunque sabía que se refería a Gianna, desconocía lo que habían hablado después de la discusión ese día, ya que su hermano no había querido responderle el teléfono para explicarle.
—No te hagas el pendejo… hay que ser muy tonto para no sacar una conclusión después de t